Susurros... la herida susurra... susurrante herida... obligandote a sangrar sobre el teclado miles de letras... delicadas y cursis letras...
Que oscuros son los días mientras no veo luces... que brillante es la noche sin el cobijo de tu sombra...
Criselefantina era Atenea... magnitudes iguales para bellezas más tangibles...
Yo te abrazaré bajo la ropa... a ti que estás al otro lado del momento... a ti que eres musa de esta sucesión...
Adornan mi rostro lugubres y coloreadas sombras, contornean mis ojos... no dudes que eres tu... reflejada...
Y las horas pasan deprisa, y me muero por acariciar el contorno de tus labios... entornar tus ojos con palabras y ver como alargamos el tiempo...
Pobre de mi... la cobardia me vence sin tan siquiera tocarme...
¿Podria articular palabra ante tu rostro? ¿podria decir que iluminas a tu paso la calle donde te veo? no... solloza un no por mi, tampoco podria...
Aqui te dedico un perfume de palabras que no sentirás...
Pero a este dolor no voy a permitirle que taladre un corazón inquieto por latir... ¿puede que este nunca esconda un ojala?
martes
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