jueves

Sable sobre blanco

La luna, bajo la piedra, derrotada despierta,
Enfría una seca algarabía en tu piel de hierro
Y, creciendo carbón bajo tu amable rostro,
Con las alegrías inmiscibles un brebaje odioso.

De esa negra extinción esa mutable tormenta
Te ha deshecho, alegre, gritar -oh, mis lagrimas valientes-:
"¡Siempre no fuimos más de una pez
Sobre el océano nuevo y tristes delfines!"

¡Pero tu piel es un río frío,
Donde nadar con remolinos el vació insípido
Y perder ese alma conocida, mía!

Tú desistirás el afecto, reído por tus labios,
Por no ver si no sabe dar al cerebro que sanaste
La sensibilidad del sable y las joyas.

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