martes

Oir

Desafina tu armónico instrumento
que odio saber que te miran,
me alegra oír su melodía, y respiro
sabedor, valiente, y contento;

No oigo al extraño y suave acento,
desesperado me duermo, anda en ti
la buena boca y resopla
Dejada de todo y soltando acento,

Sin más que menos rojo hielo
Y sin mas poesía que tú,
Lloraras tu por mi ado;

Pero más altivo era el escriba,
que te ama y te teme amada mía,
una cuerda que da sentido a mis escritos.

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